México se prepara para embarcarse en una transformación comercial significativa que podría remodelar su panorama económico. Como reveló recientemente Bloomberg News, la nación se está preparando para aumentar los aranceles sobre importaciones chinas esenciales, incluidos automóviles, textiles y plásticos, como parte de la propuesta de presupuesto para 2026. Este movimiento, de concretarse, se anticipa como uno de los cambios comerciales más dramáticos de México en la memoria reciente.
Una respuesta a la influencia estadounidense
Este cambio propuesto está subrayado por una presión persistente de Washington, específicamente alineada con la aspiración del ex presidente estadounidense Donald Trump de construir un “Fortaleza Norteamérica.” La intención detrás de tales aranceles es clara: disminuir la dependencia de las cadenas de suministro chinas. La administración de Trump ha criticado durante mucho tiempo los llamados “vacíos legales” comerciales que permiten que los productos chinos ingresen al mercado estadounidense bajo el disfraz del Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá.
La urgencia de esta propuesta no solo surge de estrategias para nutrir los mercados locales, sino también de esfuerzos para abordar las preocupaciones estadounidenses sobre la influencia de los fabricantes de automóviles chinos. Trump notoriamente comentó sobre el creciente sector automotriz de China cerca de la frontera entre México y Estados Unidos, amenazando con aranceles drásticos a los vehículos que ingresen a EE. UU. a través de fábricas mexicanas.
El impacto en las relaciones comerciales
El volumen de importaciones de México desde China—unos impresionantes $51 mil millones el año pasado—constituye casi una quinta parte de sus compras extranjeras totales. Esta dependencia posiciona a China como el principal mercado de México para vehículos exportados, creando tanto oportunidades como desafíos. Los fabricantes mexicanos han expresado cada vez más preocupaciones sobre la supuesta competencia desleal, provocadas en parte por productos extranjeros subsidiados que inundan el mercado.
Además, estas consideraciones arancelarias podrían extenderse más allá de China a otras economías asiáticas, aunque China sigue siendo el enfoque central.
Combatiendo los vacíos legales del comercio electrónico
Esta propuesta es parte de una serie de medidas implementadas para reducir la influencia del comercio electrónico chino. Desde enero, México impuso un impuesto del 19% sobre paquetes de bajo valor de plataformas de comercio electrónico como Shein y Temu. Este porcentaje se incrementó al 33.5% en julio, un movimiento organizado para cerrar vacíos legales aduaneros y apaciguar las inquietudes de EE. UU. con respecto a las importaciones baratas que saturan Norteamérica.
Plan México: Una visión estratégica
Según South China Morning Post, esta propuesta arancelaria se encuentra dentro del “Plan México,” un grandioso esquema diseñado para expandir las zonas industriales y canalizar la inversión pública en la manufactura. El objetivo global es fortalecer los ingresos nacionales en medio de un desafiante déficit presupuestario, que aumentó al 5.9% del PIB en 2024, el más sustancial en más de treinta años.
Un horizonte incierto
Mientras las tarifas finales siguen en negociación y sujetas a cambios, esta iniciativa podría redefinir la dinámica comercial de México. El gobierno mexicano se mantiene reticente sobre el tema, dejando a industrias y consumidores en anticipación del debate en el Congreso programado para el otoño.
China ha expresado su firme oposición a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores. El portavoz Guo Jiakun instó a México a mantener su independencia mientras criticaba cualquier medida coercitiva de comercio.
A medida que se acerca el 8 de septiembre, cuando se debe presentar la propuesta de presupuesto, todas las miradas estarán puestas en la respuesta del Congreso de México y su impacto consecuente en las relaciones comerciales globales.